La ridiculez de los fanaticos ante las derrotas

Los Vaqueros de Bayamón finalmente tuvieron un juego bueno y derrotaron cómodamente a los Capitanes de Arecibo anoche en el Rubén Rodríguez. Aun así, los de Arecibo siguen teniendo una cómoda ventaja de 3-1 en la serie.


Desde temprano en la noche el coliseo de Bayamón se pintaba de amarillo. Principalmente en el área de entrada general detrás de las cámaras de TV. El corillo vaquero no entregó sus armas para este juego e hicieron acto de presencia posicionándose, principalmente, frente al banco de su equipo.  El ambiente estaba listo para una barrida por parte de los Capis.

¡Sorpresa! En el Rancho NO dijeron los Vaqueros y a bombazo limpio, una defensa impenetrable y un amplio dominio en la pintura evitaron la barrida y mandaron esta serie de vuelta al Petaca.

Ahhh, pero algunos fanáticos de Arecibo no esperaban eso y rápido se pusieron problemáticos. Y este tema de los fanáticos problemáticos es uno que ya cansa. Y esto no se trata de los fanáticos de Arecibo, porque todos los equipos tienen idiotas en las gradas. No olvidemos aquella serie final entre estos mismo dos equipos que fue ganada por Arecibo en un séptimo juego en Bayamón, y las reses del Rancho se amotinaron y el juego tuvo que acabar con más de dos minutos de juego.

Esta estupidez pasa en todas las canchas pero es más común verlo en canchas donde los equipos protagonistas tienen los fanáticos más fieles, esos que siguen a sus equipos a cualquier municipio. ¿Cuál es el maldito empeño de los fanáticos de insultar a los del otro equipo en vez de disfrutar su victoria o aceptar su derrota?

Y como si fuera poco, cuando los agentes del orden público empiezan a meter las manos entonces son unos abusadores. Ahí todos quieren controlar la situación que minutos antes no quisieron evitar. Pues no mi hermano. Si empezaste un revolú tienes que estar listo para que los de seguridad te agarren por el pescuezo y te saquen del coliseo que sea, porque en todas las canchas se advierte que si tiras objetos, fumas o gritas palabras obscenas serás removido de las instalaciones. ¿Es muy difícil de entender, problemático?

Mientras tanto se sigue jugando baloncesto en el tabloncillo y los que fueron a disfrutar del evento tienen que estar pendientes de que no vayan a volar las botellas, vasos, zafacones y cualquier otro objeto que exista por ahí mal parado. En vez de seguir disfrutando del juego tienen que velar por la seguridad de sus familias. ¿Irónico no? Velar por la seguridad de tu familia en un evento que se supone sea familiar.

¿Hasta cuándo se va a permitir que los fanáticos entren a la cancha al acabarse un juego?

El pasado domingo en Ponce, Mike Rosario metió un canasto de media cancha y aunque el árbitro estaba diciendo que no valía la cancha se llenó de fanáticos celebrando. ¿Dónde queda la seguridad de ese árbitro que le está diciendo a esos fanáticos ponceños que se tienen que ir a tiempo extra porque el canasto no vale? Y se lo tiene que decir en la cara a algunos de esos fanáticos porque los tiene de frente, ahí dentro de la cancha. ¿Por qué es tan fácil tener acceso a los jugadores y árbitros?

El lunes en Arecibo había frente a mí un fanático del equipo local que cada vez que los Capitanes metían un canasto él, se levantaba de su asiento, volteaba hacia los fanáticos vaqueros y de cabrones pa’ abajo no les decía otra cosa. Claro, al mismo tiempo hacía gestos de pelea con sus manos. ¿Así es que se tiene que celebrar cada canasto que tu equipo meta? Me parece chévere cuando los visitantes abandonan un coliseo derrotados y todos los locales les dicen adiós y le gritan improperios para que se larguen. Pero insultar a los demás con cada canasto raya en lo ridículo.

Es lamentable que este comportamiento ya es, hasta cierto punto, aceptado por todo el mundo, incluyendo la liga. Todos los años tenemos que ver este tipo de situación en diferentes canchas y la “solución” sigue siendo la misma; advertir de que si vuelve a pasar no se juega baloncesto en esa cancha.

Hay que tomar medidas de seguridad más extremas en las canchas del BSN para hacer respetar las reglas y garantizar la seguridad y el respeto a las familias que pagan por ver 40 minutos o más de buen baloncesto. Por el momento sigamos culpando a la economía como la razón principal por la cual un juego de Playoff no se llena como debería.

Al final de todo miren como Renaldo Balkman disfruta con los fanáticos mientras otros buscan con quién pelear.

balkman

(Las fotos fueron obtenidas del publicaciones por los usuarios en el grupo Motín del BSN en FB)

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